• José Antonio Moreno

LA CONSTRUCCIÓN NAVAL BRASILEÑA A LA DERIVA.


Niterói una ciudad cerca de Río de Janeiro tiene una atracción inusual: dos buques tanque petroleros sin terminar de construir que lucen los colores verde y amarillo de la empresa petrolera paraestatal de Brasil, Petrobras.

Los buques gigantes, que llevan ya dos años ahí en el astillero Mauá, son un monumento a las preocupaciones económicas del país y un recordatorio a los fracasos politicos con los que se han tenido que enfrentar.

Ante la escalada en los precios en el sector energético, Brasil decidió reforzar la industria de construcción naval nacional en 2003, por lo que se dispuso a construir todos los buques tanque y plataformas de perforación y producción que requería Petrobras. Gracias a esas medidas, se crearon decenas de miles de empleos.

Sin embargo, esos planes, al igual que la estrategia económica del país en su conjunto, ya no es una opción gracias a la corrupción, los bajos precios de las materias primas y la actitud inocente en cuanto a las acciones necesarias para alcanzar el éxito en una industria global que se conoce como una de las más competitivas.


Gracias al New York Times por la información.


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