• José Antonio Moreno

¿ME CASO O NO ME CASO?


En la búsqueda de la pareja ideal... Como siempre sucede, lo diferente nos atrae, especialmente en la fase de enamoramiento. Pero a menudo eso que tanto nos atrae al inicio, nos separa después.

Y tú, lector que estás ahí, detenido e indeciso entre dar o no dar el paso. Tú que ahora te sientes justo enfrente de una inmensa puerta que te deja sin aliento, que al parecer es maravillosa y prometedora, que te invita a experimentar pero que a su vez parece incierto lo que encontrarás dentro de ella...

A ti, lector que deseas desposarte y vincularte, te invito a que hagamos un viaje por lo desconocido, por lo que nadie nos cuenta, ¿te gustaría?


En la relación de pareja existen algunas diferencias, muchas veces, imposibles de sobrellevar. Esas diferencias pueden ir desde tener nacionalidad, cultura o razas distintas hasta otras imperfecciones, aparentemente, fáciles de resolver como pueden ser: distintos niveles socioeconómicos, educativos, de ingresos o profesionales; la diferencia de edad, de sistemas de valores, el idioma, la religión o el color de piel; hábitos contradictorios en la alimentación, yo vegetariano y mi pareja carnívoro, o bien en los bioritmos, mi pareja todo un "búho" que se activa por las noches y yo la "golondrina," madrugadora que rindo mejor en la mañana y que, lógicamente, me duermo más temprano. Todo esto, además de las diferencias de las historias familiares. Se necesita, en verdad, mucha tolerancia y perseverancia para lograr ver al otro a través del tiempo, como ser legítimo. Un individuo total y absolutamente distinto a nosotros.

Estas y muchas variables determinan el contexto de la pareja, su presente y su futuro, sobre todo cuando llegan los hijos.

Amar, es amar lo diferente, lo diferente en verdad, permitir abierta y plenamente que el otro no confluya conmigo y con mis ideas, costumbres y tradiciones, es decir, que no coincida, que en determinado momento no nos encontremos desde las expectativas de cada uno. Aceptar estas situaciones, aunque no estemos de acuerdo, sin reproches ni resentimientos, habla de un gran trabajo de crecimiento personal, en donde principalmente nos enfocamos en nuestro desarrollo y no en mirar los errores de nuestra pareja. Para lograrlo, necesitamos además de tolerancia, aceptación y respeto.

Cuando las diferencias son muchas o en verdad resultan abismales, siempre es bueno deterese a pensar... ¿Estoy dispuesto a ser tolerante, a ceder, a mirar con respeto el origen de mi pareja y a su familia, sin pretender que la mía es mejor?

¿Seré capaz de aceptar que somos diferentes y que sabremos respetar nuestra individualidad y a nuestras familias para llevar una buena vida juntos?

Respira, parecen preguntas fuertes y difíciles de responder en un instante.

Si respondes "Sí" a cualquiera de las preguntas anteriores, habrá momentos en los que tengas la sensación de perder un poco de individualidad, de tu centro, de tu ser. ¿No lo crees así? En el proceso de tu decisión, bien es importante que te preguntes qué tanto vale la pena la persona que está a tu lado como para perder lo más preciado que tenemos como individuos, que es, sin duda, nuestra libertad. Si te lo has preguntado revísate, date unos instantes en el día, cierra tus ojos, SIENTE, recuerda esta valiosa información y observa con detenimiento. Tú eres sabio y la respuesta adecuada la tienes sólo tú.

Existen rasgos de personalidad, también llamados síndromes, que puedes observar en tu pareja y que son focos de alerta muy útiles al momento de tomar una decisión. Cuando esas luces de advertencia se activan ¡cuidado! la conducta que los hace funcionar difícilmente cambiará. Por el contrario, con el paso del tiempo seguramente se acentuará, por lo que si decides permanecer en ese juego de dos, ambos requerirán de amor, tolerancia y paciencia para convertir hechos desfavorables en aprendizajes y experiencias que los fortalezcan para hacer frente a otros obstáculos.

Algunos de los rasgos de la personalidad que no te será difícil identificar son:

TRANSTORNO HISTRIÓNICO DE LA PERSONALIDAD:

Tiene dificultades para alcanzar la intimidad emocional en sus relaciones. Para conseguir el afecto del otro manipulan sus relaciones a través de crisis emocionales, generando celos, lástima, etc. Suelen cambiar constantemente de pareja ya que se aburren.

TRANSTORNO POR EVITACIÓN:

Tienen baja autoestima, se sienten inferiores e ineptos socialmente, son poco interesantes y aburridos. No asumen riesgos ni se involucran en nuevas actividades. Sólo piensan en sus limitaciones, prefieren estar solos antes de arriesgarse a contactar con otras personas. Evitan la comunicación.

TRANSTORNO ANTISOCIAL:

Son egoístas, tercos y arrogantes. Para alcanzar su objetivo suelen mostrarse joviales, encantadores. Son poco flexibles, discuten por cualquier cosa y tienden a ser fácilmente irritables. Se ven a sí mismos como personas inteligentes y audaces. No presentan ningún tipo de sentimiento de culpa por los comportamientos que han tenido.

TRANSTORNO PARANOIDE:

Suelen ser excesivamente celosos, consideran que su pareja los engaña sin motivo alguno. Tratan de tener el control total de sus parejas para evitar que los engañen. Sigue muy de cerca los pasos de su pareja e incluso, llegan a tener registros de sus horarios, sus amistades y las actividades que realizan.

Además de los transtornos de personalidad, otro foco que puede encender las señales de alerta es "El síndrome de Peter Pan;" el mal que padecen las personas que en la etapa de la niñez, desafortunadamente no concluyeron sanamente con el complejo de EDIPO/ELEKTRA y que, en la mayoría de los casos, continúan dependientes de la función de la madre y del padre

. Este tipo de personas, tienen una baja autoestima, prefiere recibir a dar, son egoístas y no logran renunciar a ser hijos para convertirse en padres. Se resisten a crecer y son incapaces de cuidar y proteger a alguien.

Pero no sólo las personas casaderas adoptan personalidades que pueden resultar complicadas para una posible vida en pareja; tanto ellos como nosotros vamos cargando con una serie de heridas que se abrieron durante nuestros primeros años y que a la larga, se convierten en piezas clave para definir nuestra personalidad y para adoptar diversas máscaras que nos protegen del sufrimiento y nos permiten no mostrarnos vulnerables ante lo que resulta amenazante.

Te invito a conocer las heridas y las máscaras tras las que nos escondemos.

La herida del RECHAZO, llevará puesta la máscara del HUIDIZO. La herida del ABANDONO se vinculará con la máscara del DEPENDIENTE: la HUMILLACIÓN será acompañada por la máscara del MASOQUISTA, la TRAICIÓN desembocará en la máscara del CONTROLADOR y por último la herida de la INJUSTICIA tendrá la nueva personalidad del RÍGIDO.

Amigo lector, nos encontraremos en el próximo blog, mientras tanto recuerda que...

"No hay que morir por el otro, sino vivir para disfrutar juntos."

Jorge Bucay.

#Heridasemocionales #mecasoonomecaso #concuerda

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