• José Antonio Moreno

UN CINE DE CLAROSCUROS: CINE MEXICANO DE LOS 70


“Estás dominada por los prejuicios de la momiza”

Mecánica Nacional, Luis Alcoriza 1971

Hablar del cine mexicano de la época de los 70 es mirar una moneda con dos caras. Es un rostro de dos colores, que genera controversia y discusión entre los que ven sólo uno de sus lados. Pues habrá quien cuando se le pregunte por el cine de la década de los setentas se le vendrán a la mente actores de la estatura de Ernesto Gómez Cruz o de Ignacio López Tarso; pero seguramente habrá quien primero piense en Alfonso Zayas o Rafael Inclán, presentes en gran cantidad de cintas de ficheras.

Por un lado hay quien lo considera como el cine que generó los grandes cambios, la época prodigiosa, como lo dice el investigador, periodista y autor del libro “Cine Mexicano del 70… La época prodigiosa”, Fabián de la Cruz Polanco, quien en entrevista para el periódico La Crónica aseguró que los setentas son “los años más importantes del cine mexicano” y agregó sin temor a equivocarse que los 70 son “la década más importante del cine mexicano sin ninguna duda. Si no hubiera existido ese cine del primer lustro, los años siguientes no hubieran tenido películas de magnificencia que han repercutido a nivel internacional. El cine de esa época hacía propuestas en lo argumental y de realización que eran valoradas a nivel internacional”

Sin embargo, por el otro lado, hay quien al pensar en esta década, recuerda a las “Bellas de Noche”, al cine de ficheras, cabaret y albures. Un cine que estaba lleno de palabrotas y desnudos el cual obligó a un gran sector de la audiencia a descartarlo de sus opciones a la hora de ir al cine para preferir las cintas norteamericanas. De hecho hay quien asegura que en esa década cuando uno le llevaba un guión a un productor, él, antes de leerlo hacía 3 preguntas indispensables para saber si era digno de filmarse: ¿Dónde se besan? ¿Dónde se encueran? y ¿Dónde se mueren? Estas 3 preguntas fueron las que sepultaron al cine nacional que hasta el día de hoy no se ha podido levantarse del todo.

Dentro de esta desafortunada manera de recordar al cine de esa década, también hay quien enumera las cintas que la televisión privada llevó a la pantalla grande. Televisa en su interés por extender su monopolio nos ofreció cintas como El Chanfle (1978) o Milagro en el Circo (1978) que era la versión familiar de un cine sin gran contenido.

Pero ¿es normal que hayan puntos de vista tan contrarios sobre un mismo periodo? ¿Quién está en lo correcto? Y si ambos lo están: ¿dónde es que surge la división entre el blanco y el negro, la diferencia de opiniones? Bueno, pues curiosamente el cambio de sexenio fue el que le dio el giro de 180 grados al cine nacional. Pero analicemos en qué contexto se vivió este cambio para comprenderlo.

México arrancó la década de los 70 con la inercia de la inconformidad generada tras los dolorosos y trágicos hechos del 68. Tras la masacre estudiantil en Tlatelolco, la generación de jóvenes y adultos de aquel entonces, estaban siendo testigos de grandes cambios sociales que se vivían alrededor del mundo. Pero además, sentían gran inconformidad con el sistema político, en donde el PRI ya fungía como el partido que marcaba el rumbo y donde el sucesor era señalado por el presidente en turno.

Así es como en un país envuelto en la crisis y en la falta de credibilidad hacia los gobernantes, llegó al poder en 1970 Luis Echeverría Álvarez, a quien muchos no veían con buenos ojos pues él era Secretario de Gobernación durante el mandato de Gustavo Díaz Ordaz y se decía que en sus manos estuvo la planeación de los hechos lamentables del 2 de octubre en la Plaza de las Tres Culturas. Sin embargo parecía estar decidido a acabar con esa mala imagen, ya que a Echeverría Álvarez le gustaban los reflectores, buscaba que sus acciones se conocieran. Por ello desde el inicio de su administración, le dio gran impulso a los medios de comunicación, y al cine se le tomó como un medio de comunicación nacional.

El Banco Nacional Cinematográfico, recibió una inversión de mil millones de pesos con el objeto de modernizar el aparato técnico y administrativo del cine nacional. Se reconstruyeron instituciones como la Academia Mexicana de Artes y Ciencias Cinematográficas y de la entrega del Ariel, en 1972; la inauguración de la Cineteca Nacional, en 1974; y la creación del Centro de Capacitación Cinematográfica (CCC), en 1975.

Y el cine que se hizo en esa década fue uno de los más fructíferos de la historia. En esa década se produjeron 823 películas de 1970 al 79, y tan sólo en los primeros 6 años se hicieron 532 películas en el sexenio de Echeverría: Nunca antes habían accedido tantos y tan bien preparados directores a la industria del cine, ni se había disfrutado de mayor libertad en la realización de un cine con ideas avanzadas

Los realizadores cinematográficos recibieron gran apoyo, por lo que el público mexicano fue beneficiado con cintas que les brindaban temas sociales de actualidad, de relevancia política, en donde se reflejaba el sentir de la clase media desde un punto de vista nunca antes tocado. Comentó la actriz María Rojo al respecto que “se hizo un cine que tenía que ver con la problemática de esos momentos” .

Directores como Jaime Humberto Hermosillo, Arturo Ripstein, Jorge Fons y Felipe Casalz contribuyeron con sus cintas a darle un valor y un sentido diferente al cine mexicano. Para muchos especialistas, el cine producido en México de 1970 a 1976 ha sido uno de los mejores, llegando incluso a semejarse con el realizado durante la Nueva Ola francesa, y no era para menos, pues los espectadores de la clase media veían retratada su realidad a través de historias sin amarillismo ni realismo desgarrador.

Un claro ejemplo de este tipo de cintas es “Mecánica Nacional” escrita y dirigida en 1971 por Luis Alcoriza, la cual se ha convertido en una película emblemática de la época con la cual muchos mexicanos se han sentido identificados. De hecho esta cinta está ubicada en la posición 74 dentro de las 100 mejores películas del cine mexicano, según un grupo de 25 especialistas de la talla del escritor Carlos Monsivais, el crítico Jorge Ayala Blanco y el fotógrafo Gabriel Figeroa.

El punto medular para el desarrollo de esta historia es una carrera automovilística cerca de la ciudad de México; así como las peripecias que pasa una familia y sus amigos para acudir a tal evento pues todos desean llegar primero para agarrar los mejores lugares y el caos vehicular que originan los obliga a acomodarse a esperar ver la competencia. La cinta se convirtió en un retrato de la sociedad de aquel entonces: jóvenes con mayor libertad sexual, la imagen del hombre macho que aunque tratan de desprenderse de ideas anticuadas continúan con su carácter machista, universitarias liberales y feministas, mujeres abnegadas, una viejecita chismosa y bebedora. Todos estos personajes conviven en un México caótico, ruidoso, sobrepoblado, corrupto y desorganizado, que va hacia al progreso más por inercia que por conocimiento de causa. Mecánica Nacional, aún a sus más de treinta años a cuestas, sigue siendo una de las visiones más honestas y auténticas de este país que aún se debate entre encarar su propia imagen frente al espejo, o seguir evadiendo el reflejo de su realidad. En fin, un divertido y singular retrato del México de aquellos días. Con películas como ésta, se demostró una madurez en el cine mexicano que además gustaba al público.


Pero el gusto no duró mucho tiempo y este crecimiento en el cine se vio entorpecido con el cambio de sexenio. El presidente entrante, José López Portillo, tenía objetivos e intereses muy distintos al de su antecesor. Esto fue suficiente para que la industria cinematográfica apoyada por el Estado se viniera abajo, ante el poco interés de los nuevos funcionarios encargados de continuar con la labor cinematográfica.

En 1976, el presidente José López Portillo nombró a su hermana Margarita como Directora de Radio, Televisión y Cinematografía (RTC). Su labor fue completamente desastrosa ya que desmanteló las estructuras de la industria cinematográfica estatal creadas un sexenio antes. Se le quitó el apoyo a los directores que habían creado filmes de éxito en tiempos de Echeverría. Y como es evidente, el presupuesto oficial para el cine mexicano fue destinado a otros rubros mientras el país se inundaba en la deuda externa. Bien decía el Director de Cine Gabriel Retes: “Mi carrera sería diferente si no hubiera llegado Margarita López Portillo”

A la par surgió una nueva industria cinematográfica privada, la cual en pocos años se adueñó del mercado mexicano. Esta industria se caracterizó por realizar películas en muy poco tiempo, muy baratas y con calidad inexistente que volvió ricos a sus realizadores pues captó a una gran audiencia. “Los estándares de calidad eran nulos, los guiones -si se les puede llamar así- estaban plagados con los mismos albures, el elenco eran los 5 mismos actores con las 15 mismas vedettes que se desnudaban a la menor provocación y en ocasiones, ni siquiera terminaban la película, bastaba con cortar el negativo de otra y pegárselo a la actual por que -según los productores- lo que la gente quería ver eran mujeres desnudas y chistes baratos”.

Como es de imaginar, esto propició a que el público familiar se creara en la mente la idea de que el cine mexicano era malo y vulgar. Además coincidió que el cine norteamericano estaba experimentando una buena época con grandes directores como Martin Scorsese, Francis Ford Coppola o Steven Spielberg que llenaban las salas de cine. El público salió huyendo del cine mexicano y los pocos directores que hacían películas que valían la pena cada vez encontraron mayores obstáculos para realizar sus cintas y muchos de ellos desistieron.

Así que bajo este panorama, entendemos y podemos darnos cuenta de cuántos factores influyen al florecimiento o a la extinción de una industria tan valiosa como la cinematográfica. Notamos el por qué los 70 fueron años de contrastes y de un duro golpe para los amantes del buen cine. Intereses políticos, malos manejos, presupuesto desviado y nulo interés de los que dirigen el país dejaron al cine en la lona. Y principalmente comprendemos el porqué ha costado tanto trabajo a las siguientes generaciones de cineastas recomponer el camino para crear el llamado “Nuevo Cine Mexicano” .

Seguirá siendo la tarea de los que amamos el cine, rescatar los buenos ejemplos que nos dejaron la década de los 70 y mirar hacia delante para la construcción de un cine de calidad. A los espectadores la invitación para ver cintas mexicanas, para acudir a las salas de cine para que cada vez se le abran más espacios. Y a sus creadores la petición de no quitar el dedo del renglón para elaborar cintas que valga la pena mostrar al mundo. Una nueva época dorada podría llegar. Está en nuestras manos.

Con información de: De la Cruz Polanco, Fabián; “Cine Mexicano del 70… La época prodigiosa”, Editorial SamSara, México 2015, 152 págs.


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