• José Antonio Moreno

SENTIR, DISFRUTAR Y VIVIR



¿Para qué nos sirve la inteligencia emocional?

La inteligencia emocional nos permite conocer y reconocer no sólo nuestras necesidades, deseos, sentimientos, motivaciones y temores, sino también la de los demás; lo que nos hace llevar una vida más funcional porque podemos generar vínculos sanos y autoconocimiento. El buen manejo de la inteligencia emocional nos da confianza y fortaleza que a su vez se traduce en la posibilidad de sacar el mejor partido de nuestro potencial humano.

Esta maravillosa herramienta es también tu mejor arma para convertire en una verdadera lideresa o mentora, tanto en tu vida familiar como entre amigos, en la escuela o en tu trabajo.

La inteligencia emocional no tiene edad, nacemos con ella, pero nuestra actividad social hace que poco a poco, vayamos cancelando algunas de nuestras emociones porque pensamos que no nos sirven.

Sin embargo, ser lideresas o mentoras nos obliga a convertirnos en seres capaces de unir, coordinarlas y guiarlas para alcanzar objetivos en común.

Muchas veces hemos escuchado que un coeficiente intelectual elevado determinará si una persona tendrá éxito o no en la vida. A pesar de esto, ahora sabemos que son otras capacidades, como la habilidad para controlar las emociones las que requerimos para triunfar. Esta habilidad nos permite contar con un significativo factor llamado empatía. Las personas empáticas sintonizan con las señales sociales, es decir, adquieren una habilidad social que les permite hacer grandes vínculos a su alrededor y muy probablemente en otros entornos.

Todos sabemos que somos seres sociales por naturaleza y que co-construimos nuestra existencia a partir de los demás, de nuestros vínculos y de todas aquellas personas y grupos que nos rodean, por eso es tan importante la relación que establecemos con los demás.

Empatía, no quiere decir estar de acuerdo con todo y con todos, lo que realmente implica es aprender a conocer y reconocer la emociones. Es decir, vivir la experiencia del otro sin dejar de ser uno mismo pero también vivir la propia con aquello que al otro le sucede. El arte de las relaciones de basa en la habilidad para relacionarnos con las emociones ajenas.

¿Qué hacemos cuando necesitamos darle forma a una decisión o a una acción?

En repetidas ocasiones, nuestros sentimientos cuentan más que el sentimiento. Por eso, para bien o mal, la inteligencias puedo no tener la menor importancia cuando dominan las emociones. Sin embargo, cuando estamos frente a un dilema que exige la toma de decisiones, automáticamente se despierta la ansiedad de la libertad; y la libertad no es más que una rica región de la existencia donde radican la responsabilidad, la elección, el remordimiento, el deseo y la voluntad, de ahí que en la medida en que conozcas y reconozcas tus emociones, podrás tomar una mejor decisión en un marco de respeto, por eso decimos que las emociones son, sin duda, quienes rigen nuestro comportamiento.

Recuerda siempre que cuánto más sentimos más sabios somos. Y tú, que compartes estas líneas conmigo, ¿Qué opinas?

#Inteligenciaemocional

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